En la clase se observaron algunas postales referentes a la frontera, a la vez que se expuso acerca de algunos proyectos con relación a la misma zona; dichas prácticas resultan atractivas para cierto grupo de personas ‘que saben apreciarlo’, ya que para la mayoría resultan irrelevantes y poco útiles en la cotidianidad, donde más que preocuparse por la realidad de la frontera, dedican sus energías al simple hecho de seguir sobreviviendo.
Ciertamente resultan interesantes debido a su contenido cultural; sin embargo, algunos caen en el absurdo, como en el caso de uno de ellos, en el que se utilizaron globos para demostrar que las fronteras son imaginarias, siendo que sólo una persona mentalmente perturbada o con el encéfalo poco desarrollado creería que los globos van a tenerle miedo a la guardia fronteriza y se darán la vuelta antes de tocar el cielo norteamericano.
Muchas de las ocasiones, los proyectos son sobrevalorados, como lo fue en el caso de los prendedores con la frase ‘Visible’, que incluso pudieron ser utilizados (o lo fueron) como una forma de señalar a los trabajadores ilegales para sancionarlos; según palabras de la persona encargada del curso, el creador del proyecto buscaba que estas personas se reconocieran entre sí, creando un tipo de lazos imaginarios y significativos. Desde mi punto de vista, el objeto no causa un impacto de la magnitud que se le alude, ya que el encontrar a otros con artículos similares a los propios es medianamente cotidiano gracias a la producción en masa; podría atraer la atención unas milésimas de segundos debido a la sorpresa de encontrarse con una especie de ‘espejo’, pero por lo regular cuando eso pasa no evocamos el cómo lo obtuvo ni lo que significa para él o cómo podríamos estar conectados mediante el objeto, lo más palpable seria una exclamación como ‘¡Mira, tiene algo que yo también poseo’; como un respiro para volver de nuevo a lo que verdaderamente importa para el individuo (como lo es pensar en su trabajo, asuntos personales o simplemente temer de que haya revisión en el Trolley), sin hacer más abstracciones sobre la coincidencia.
Son proyectos demasiado pasivos, tan volátiles como las fiestas: mientras duran son divertidas e interesantes, pero no dejan algo verdaderamente significativo; son más como un juego de niños donde todos son felices, pero al caer la noche deben regresar a casa y continuar con su buena o mala estructura familiar. El sólo hacer un show no funciona, es necesario cambiar a las personas haciéndolas más participativas y vinculadas entre sí de una manera más permanente y constante, cosa que no tienen estos proyectos, por lo que pierden impacto como acción social.
Cecilia Ventura
Grupo 531